martes, 17 de noviembre de 2015

Bienvenido seas a mi vida. SÍ, a ti te hablo, al RECHAZO.

Hace tiempo que no vengo por acá.

Dicen que cuando una lección no la hemos aprendido por completo, tendemos a repetirla hasta que nos haya enseñado eso que necesitábamos. Creo que en mi caso una de las lecciones que más se repiten es la del rechazo.

Debo decir que de una u otra manera he sentido rechazo toda mi vida y en distintas intensidades. Quizá de las que más me causan dolor es cuando me enamoro de alguien y no soy correspondida. Esa sensación la he experimentado muchas veces, diría que todo el tiempo, desde que comencé a fijarme en los chicos cuando tenía apenas diez años y hasta la fecha, dieciocho años después. No es que nunca le haya gustado a nadie, sino que aún cuando le llego a gustar a alguien, al final termino sintiendo su rechazo. Un tiempo, creía que era porque estaba gordita o porque no era tan bonita como mis amigas, luego me dí cuenta que si soy linda, en verdad soy bonita, físicamente. Como lo de la belleza física quedó resuelto entonces, después me decía que algo malo debía haber en mi interior, que era alguien aburrida. Luego, esa teoría pasó de lado. Ahora lo que hay en parte, es siempre el miedo constante a que prefieran a alguien más que no sea yo, a sentirme que no soy suficiente. Y esta sensación y estos pensamientos, duelen mucho.

También ahora lo que estoy descubriendo es que las personas son tan solo un reflejo de lo que llevabamos dentro, así que si alguien me rechaza, es para traerme la lección de rechazo, porque hay cosas de mí, que yo rechazo y la otra persona es tan sólo mi reflejo. Me he dado cuenta que me rechazo a mi por lo siguiente:

Rechazo la idea de que tengos miedos.Siendo uno de mis miedos más grandes, el sentir rechazo de las personas.
Rechazo el que sea una persona emocionalmente dependiente y no me pueda deshacer de ello.
Rechazo que sea una persona con deseos (me siento mal conmigo misma por desear cosas y situaciones para mi vida, es como si me dijera que no debería desear todo eso que deseo, porque me va a causar dolor no tenerlo y luego no se qué hacer conmigo cuando estoy deprimida).
Me rechazo por ser una persona negativa y no poder cambiar de mentalidad.
Me rechazo por estar enamorada o porque me guste esa persona.
Me rechazo por no poder cambiar y ser alguien positiva, alegre y que siempre disfruta la vida y ve todo bonito.
Me rechazo por querer sentir amor en mi vida.
Rechazo no saber amarme y darme lo que necesito. 


Todas estas frases que menciono, cuando estoy en uno de esos estados, por ejemplo deseando algo, me niego a mi misma y me digo que así no debería ser, que debería ser otro tipo de persona, sin nada de esto que menciono. Creo que son las partes que menos me gustan de mí. Es así que no me acepto por completo, que todo el tiempo intento ser otra persona, ser mejor, ponerme una máscara o lo que sea, con tal de no sentir ese rechazo hacia mí misma, no quiero tener que rechazarme, porque sé que eso duele y busco en los demás aceptación, valoración y amor. Pero luego, cuando me rechazan, me siento poco valorada, luego viene menos aceptación hacia lo que soy (seguro no soy suficiente, por eso me rechazan) y pues del amor, ya no hablamos, porque no puedo llegar a amarme con todo esto. Salir del círculo no está siendo nada fácil, me cuesta mucho de verdad creérmela que soy una persona valiosa, que soy suficiente, y que puedo amarme, dar amor y recibirlo.

Ahora lo que quiero hacer, y será poco a poco, tan seguido como me de cuenta de ello, es enfrentar todo eso: si me siento mal, darle la bienvenida a ese malestar a ver qué me dice, si tengo miedo del rechazo, bienvenido sea.

lunes, 5 de octubre de 2015

De viaje por aquí

Me siento como si estuviera de viaje. Como si hubiera llegado un día a este planeta de visita y como cualquier otro viaje que uno emprende cuando está de vacaciones, se llegará el día en que deba regresar. Y en el intermedio he experimentado muchas, pero muchas cosas. Unas me han gustado, otras no, pero aún así no deja esto de ser una aventura y un misterio.






Día 1 de agradecimiento

Otra vez quiero hacer algo parecido a lo que ya había hecho hace algunos meses. Escribiré los momentos, situaciones, cosas y/o personas por los que me sienta agradecida durante algunos días o hasta que me den ganas.

El día de hoy tenía muchas ganas de recibir un fuerte abrazo. No tuve un abrazo como tal, pero me siento agradecida porque cuando fui a correr a la pista un señor que estaba haciendo calentamiento me dijo: ánimo, ánimo, corre para dejar a un lado los problemas. Cada que daba una vuelta, de una manera u otra, me compartía su energía y eso se sintió como un abrazo. Y entonces pensé que hay gente que ya está brillando y te comparte su propia luz y hay otras que aún no tienen esa luz y la reciben.

Y luego me tocó ver un atardecer, tan pero tan bello que no tengo palabras para describirlo. Estaba sentada justo en frente del sol e iba viendo cómo se iba ocultando entre los cerros y los árboles y luego empezó a hacer mucho viento. Yo me sentía algo cansada y estar así y recibir ese viento tan fresco y agradable fue como otro abrazo para mi cuerpo.

Esos fueron los momentos por los que me sentí agradecida el día de hoy.

domingo, 4 de octubre de 2015

Todos hemos sentido miedo

He snetido miedo últimamente. Miedo al futuro. Ya ni me sorprende. Como es lo común con el miedo, busco algo que lo alejé de mí. Algo que lo supla. Esta vez no quiero hacer eso. Quiero abrazar mi miedo, con tu mi corazón. Dejarlo estar y que me enseñe lo que me tenga que enseñar. Quiero dejar el espacio para que esté. Y saber que no pasa, más que lo que tenga que pasar. Uno siempre huye de lo que no le gusta. Ahora creo que es mejor afrontarlo. Con el miedo es lo mismo. Al menos ahorita me ha enseñado que está bien que yo tenga miedo. Eso me ha ayudado a comprender a los demás seres humanos. Todos experimentamos miedo. Ahora puedo saber lo que les pasa a los demás. Lo que te pasa a ti, le pasa a todo el mundo, en algún momento de sus vidas. Eso me ayuda a ser más comprensiva y tolerante con los seres humanos. Todos estamos hechos de lo mismo.

Les comparto unas frases muy bonitas que me acabo de encontar en facebook:

Un día, los hombres del pueblo decidieron rezar para pedir que lloviera. El día del rezo, toda la gente se reunió, pero sólo un niño llegó con sombrilla. Eso es FE.

Cuando avientas a un bebé en el aire y se ríe, es porque sabe que lo atraparás de nuevo. Eso es CONFIANZA.

Que tengan un agradable día!!!

 

jueves, 1 de octubre de 2015

Lo que aprendí al ir a correr el día de hoy

Estoy yendo a correr a una pista olímpica y me he sentido genial. Hoy decidí comenzar a correr pero del lado contrario al que todas las personas lo hacían. La vista de la pista es muy bonita en la mayor parte del circuito y quise correr para el otro lado para ver si la vista era igual o mejor. Lo cierto es que no disfruté casi nada la vista porque todo el tiempo me sentía observada y juzgada por andar corriendo del lado contrario de toda la gente y por andar cuidando que no fuera chocar con alguien.
Ya casi para terminar cuando me disponía a dar la última vuelta, un señor se acerca a mí y me dice que no tengo que ir por ese lado, que no hay un letrero que lo indique pero que no está bien y mucho menos trayendo audífonos. 
El señor fue muy respetuoso en la forma en que me dijo las cosas y sé que tiene toda la razón, pero yo me sentí mal conmigo misma porque me hubieran llamado la atención, me dio vergüenza que lo hiciera, que la demás gente viera que me estaban llamando la atención y me criticaran, además de que no me gusta sentirme observada.
Me dio tanta pena que preferí salirme, bien estiladita como dice mi mamá y ya no terminé de dar mi última vuelta.
Mientras iba de camino a tomar el camión de regreso, iba pensando en eso, me sentí como una niña chiquita a la que regañan y como si no fuera lo suficientemente inteligente para no haber sabido que no tenía que haber hecho eso.
Luego me iba preguntando a mí misma si eso que había hecho era tan grave como para estarme sintiendo tan culpable y avergonzada. Me dí cuenta que me estaba reprochando a mí por esa acción, tuve ganas de llorar, pero sobre todo, me dí cuenta de que en ese momento no podía amarme ni aceptarme por haber hecho algo incorrecto. De verdad quería hacerlo, pero no pude.
Y entonces lo que más aprendí es que yo, no me sé amar cuando me equivoco, cuando hago algo que no me gusta, cuando alguien me dice algo negativo sobre mi conducta o mi persona. Y me dio tristeza darme cuenta que eso mismo que hago para conmigo, también se lo hago a los demás. A esta persona, por ejemplo, cuando no hace lo que me gusta, es como si lo rechazara, como si no pudiera percibirlo de una manera amorosa bajo ciertas circunstancias. Lo mismo hago casi a cada momento con mi mamá y quizá un poco con mi hermano.
Esto que me pasó en la cancha, me hizo sentir mal, digamos que hubo dolor dentro de mí y creo que lo mismo puedo hacer sentir yo a las personas que amo, cuando no las trato con amor y compasión cuando ellas se equivocan o no son o hacen lo que a mi me gustaría.
Me siento agradecida con esta experiencia, pues me ayudó a hacerme consciente de todo esto que ya mencioné aquí, también agradezco a mis lágrimas, pues mi cuerpo me dice cuando algo me incomoda y así puedo cambiar, para amarme más y ser amorosa con los demás.
Así que ahora me digo, que no sea tan dura conmigo, de verdad que siento que estoy haciendo lo mejor que puedo y creo que cuando haces lo mejor que puedes, obtienes lo mejor posible.
Buenas noches a todo el que pase por aquí y se tome el tiempo de leerme =)

His happiness

Soy tan egoísta que durante mucho tiempo he creído que soy parte de la respuesta a la felicidad de él.
Sin embargo, esa es sólo mi creencias, pues solamente él sabe muy bien qué le hace feliz y no necesariamente tiene que corresponderse con lo que yo creo.
Así que aunque mis intenciones sean buenas, si a él estar conmigo no le hace feliz, porqué habría yo de estar creyendo que sí.
Cada quien sabe, decide y actúa en consecuencia. Así que quiero dejar de intervenir.
=)




viernes, 25 de septiembre de 2015

AMAR A OTRO SER HUMANO ES FLUIR CON ÉL

Es aceptar la oportunidad de conocerlo verdaderamente y disfrutar de la aventura de explorar y descubrir lo que guarda más allá de sus máscaras y sus defensas, contemplar con ternura sus más profundos sentimientos, sus temores, sus carencias, sus esperanzas y alegrías, su dolor y sus anhelos; es comprender que detrás de su careta y su coraza, se encuentra un corazón sensible y solitario, hambriento de una mano amiga, sediento de una sonrisa sincera en la que pueda sentirse en casa; es reconocer, con respetuosa compasión, que la desarmonia y el caos en los que a veces vive son el producto de su ignorancia y su inconsciencia, y darte cuenta de que si genera desdichas es porque aún no ha aprendido a sembrar alegrías, y en ocasiones se siente tan vacío y carente de sentido, que no puede confiar ni siquiera en sí mismo; es descubrir y honrar, por encima de cualquier apariencia, su verdadera identidad, y apreciar honestamente su infinita grandeza como una expresión única e irrepetible de la vida.

Amar a un ser humano es brindarle la oportunidad de ser escuchado con profunda atención, interés y respeto; aceptar su experiencia sin pretender modificarla sino comprenderla; ofrecerle un espacio en el que pueda desubrirse sin miedo a ser calificado, en el que sienta la confianza de abrirse sin ser forzado a revelar aquello que considera privado; es reconocer y mostrar que tiene el derecho inalienable de elegir su propio camino, aunque éste no coincida con el tuyo; es permitirle descubrir su verdad interior por sí mismo, a su manera: apreciarlo sin condiciones, sin juzgarlo ni reprobarlo, sin pedirle que se amolde a tus ideales, sin exigirle que actúe de acuerdo con tus expectativas; es valorarlo por ser quien es, no por como tú desearías que fuera; es confiar en su capacidad de aprender de sus errores y de levantarse de sus caídas más fuerte y más maduro, y comunicarle tu fe y confianza en su poder como ser humano.

Amar a un ser humano es atreverte a mostrarte indefenso, sin poses ni caretas, revelando tu verdad desnuda, honesta y transparente, es descubrir frente al otro tus propios sentimientos, tus áreas vulnerables; permitirle que conozca al ser que verdaderamente eres, sin adoptar actitudes prefabricadas para causar una impresión favorable; es exponer tus deseos y necesidades, sin esperar que se haga responsable de saciarlas; es expresar tus ideas sin pretender convencerlo de que son correctas; es disfrutar del privilegio de ser tú mismo frente al otro, sin pedirle reconocimiento alguno, y en esta forma, irte encontrando a ti mismo en facetas siempre nuevas y distintas; es ser veraz, y sin miedo ni vergüenza, decirle con la mirada cristalina, "este soy, en este momento de mi vida, y esto que soy con gusto y libremente, contigo lo comparto... si tú quieres recibirlo".

 Amar a un ser humano es disfrutar de la fortuna de poder comprometerte voluntariamente y responder en forma activa a su necesidad de desarrollo personal; es creer en él cuando duda de sí mismo, contagiarle tu vitalidad y tu entusiasmo cuando está por darse por vencido, apoyarlo cuando flaquea, animarlo cuando titubea, tomarlo de las manos con firmeza cuando se siente débil, confiar en él cuando algo lo agobia y acariciarlo con dulzura cuando algo lo entristece, sin dejarte arrastrar por su desdicha; es compartir en el presente por el simple gusto de estar juntos, sin ataduras ni obligaciones impuestas, por la espontánea decisión de responderle libremente.

Amar a un ser humano es ser suficientemene humilde como para recibir su ternura y su cariño sin representar el papel del que nada necesita; es aceptar con gusto lo que te brinda sin exigir que te dé lo que no puede o no desea; es agradecerle a la vida el prodigio de su existencia y sentir en su presencia una auténtica bendición en tu sendero, es disfrutar de la experiencia sabiendo que cada día es una aventura incierta y el mañana, una incógnita perenne; es vivir cada instante como si fuese el útlimo que puedes compartir con el otro, de tal manera que cada reencuentro sea  tan intenso y tan profundo como si fuese la primera vez que lo tomas de la mano, haciendo que lo cotidiano sea siempre una creación distinta y milagrosa.

Amar a un ser humano es atreverte a expresar el cariño espontáneamente a través de tu mirada, de tus gestos y sonrisas; de la caricia firme y delicada, de tu abrazo vigoroso, de tus besos, con palabras francas y sencillas; es hacerle saber y sentir cuánto lo valoras por ser quien es, cuánto aprecias sus riquezas interiores, aún aquellas que él mismo desconoce; es ver su potencial latente y colaborar para que florezca la semilla que se encuentra dormida en su interior; es hacerle sentir que su desarrollo personal te importa honestamente, que cuenta contigo; es permitirle descubrir sus capacidades creativas y alentar su posiblidad de dar todo el fruto que podría; es develar ante sus ojos el tesoro que lleva dentro y cooperar de mutuo acuerdo para hacer de esta vida una experiencia más rica y más llena de sentido.

Amar a un ser humano es también atreverte a establecer tus propios límites y mantenerlos firmemente; es  respetarte a ti mismo y no permitir que el otro transgreda aquellos que consideras tus derechos personales; es tener tanta confianza en ti mismo y en el otro, que sin temor a que la relación se perjudique, te sientas en libertad de expresar tu enojo sin ofender al ser querido, y puedas manifestar lo que te molesta e incomoda sin intentar herirlo o lastimarlo.

Es reconocer y respetar sus limitaciones y verlo con aprecio sin idealizarlo; es compartir y disfrutar de los acuerdos y aceptar los desacuerdos, y si llegase un día en el que evidentemente los caminos divergieran sin remedio, amar es ser capaz de despedirte en paz y en armonía, de tal manera que ambos se recuerden con gratitud por los tesoros compartidos.

Amar a un ser humano es ir más allá de su individualidad como persona; es percibirlo y valorarlo como una muestra de la humanidad entera, como una expresión del hombre, como una manifestación palpable de esa esencia trascendente e intangible llamada "ser humano", de la cual tú formas parte; es reconocer, a través de él, el milagro indescriptible de la naturaleza humana, que es tu propia naturaleza, con toda su grandeza y sus limitaciones; apreciar tanto las facetas luminosas y radiantes de la humanidad, como sus lados oscuros y sombríos; amar a un ser humano, en realidad, es amar al ser humano en su totalidad; es amar la auténtica naturaleza humana, tal como es, y por tanto, es amarte a ti mismo y sentirte orgulloso de ser una nota en la sinfonía de este mundo.